¡DIOS!
No sé si la juventud revive el interés por la religión o es un invento, interesado quizás, que se filtra a los medios. El temita surge en las conversaciones y nos empuja a posicionarnos. Negar la existencia de Dios no supone que no haya nada después de la muerte. Podría haber un más allá sin nadie que lo gobierne. De hecho, sería mejor así. Ese más allá tendría aceptación entre muchos ateos. Aunque me incluyo entre estos, no por ello me incluiría entre quienes creen en el otro mundo, en una existencia postmorten, sea de la forma que sea. Pese a los tiempos que corren, yo prefiero seguir en este, aquí pero tranquilo, el mayor tiempo posible. ¿Y luego? ¿Otra vez otra existencia en otro mundo? No, gracias.
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