CAFÉ
—¿Habrá tierras raras debajo de mi casa? —Verdad es que este vecino mío nunca se sintió del todo dueño de su destino, pero ahora le resulta absolutamente inmanejable. Para él, persona sencilla, mayor, de las que apenas salen ya del pueblo, los acontecimientos ocurren en su televisor. Y le confunden y atemorizan hasta el punto de preocuparse por asuntos de lo más peregrinos—. ¿Y petróleo? ¿Habrá?
Me lo sigue preguntando mientras prepara café y desasosiego. Si las respuestas fueran negativas, no debería preocuparse de nada, está a salvo, me dice. Lo malo es si hay petróleo o algún valioso subsuelo bajo la mesa del desayuno. Entonces está convencido de que unas fieras de codicia insaciable se le echarán encima, lo acusarán de ser un sofisticado/vil criminal, vaciarán hasta la ultima gota la cafetera y le dejarán en la indigencia.
Y yo ya no sé si le falta o le sobra razón.
https://www.amazon.es/kindle-dbs/author?ref=dbs_G_A_C&asin=B0G59L372X

